Una noche de amor desesperada

Comienzo de un nuevo año para los hindues, el festival de las luces, la terraza llena de velas, fuegos artificiales y petardos a escasos metros de nosotros.

Suena Triana de fondo, mientras me abraza y echan otro fuego artificial. Me siento más Suya que nunca, estoy en la otra punta del mundo por Él, cierro los ojos y siento que el tiempo se detiene para nosotros.

Esta es mi sumisión, recorrer miles de kilómetros para estar con Él, ir de la correa a todos sitio, dejarlo todo por Él, no sólo lo material, sino también, mis miedos, prejuicios … entregarle mi vida entera.

Mía.

Conversaciones entre amigas

Ayer salí con unos amigos a comer y mi mejor amiga, después de mantener una conversación con ella sobre varios temas relacionados con las relaciones de pareja, me dijo muy alarmada que estoy cambiando, que yo antes no era así, que mi pareja me está cambiando.

Lo primero que pensé fue ¿tanto se nota el tipo de relación que tengo con mi Amo? porque según ella me estoy volviendo una mujer sumisa con mi pareja y ella nunca se hubiera esperado eso de mi. Lejos de escandalizarme ante su reacción, me sentí muy feliz de que las personas que quiero se den cuenta del tipo de relación que tenemos mi Amo y yo, sin tener que publicarlo a los cuatro vientos. Sentí que mi relación es auténtica, no sólo en nuestra intimidad soy su sumisa.

Yo creo que ella esperaba otra reacción por mi parte, porque ella se escandalizó bastante al decirle yo que no estoy cambiando, que me encanta llevar puesto el candado que mi pareja me ha puesto y que no me lo voy a quitar nunca. Ella empezó a hablarme de que no le gusta el signifcado que tiene que él me haya puesto un candado y eso que no tiene ni idea de lo que significa en realidad para nosotros.

Por otra parte, me encantaría que mi amiga no tuviera tantos prejuicios y poder contarte abiertamente lo que soy. Pero el simple hecho de que ella se de cuenta de que soy sumisa en mi relación, es un gran paso.

Tengo que reconocer que mi amiga tiene razón, cuando me dice que no tengo una naturaleza sumisa y entiendo que le choque, pero que no sea sumisa en mi trabajo en mi relación con mi familia, para mi,  hace más especial haber elegido someterme solo a él y es que no hay nada que me llene más, que me haga mas féliz, que sea más gratificante,  que entregarme completamente a mi Amo.

Espero que con el tiempo mi amiga entienda todo esto y vea lo feliz que soy  siendo la esclava de mi Amo.

Mía.

Feminismo y BDSM

A raíz del post anterior,  llevo unos días pensando en porque esta tan mal visto que una mujer sea sumisa hoy día. La mujer sumisa se encuentra socialmente entre, la confirmación para la sociedad machista de que esta cumpliendo su función y para el feminismo, que considera que no es totalmente libre al elegir por propia voluntad este rol, sino que su libertad se encuentra coaccionada por la sociedad patriarcal en la que vivimos.

Considero que este feminismo que no ve con buenos ojos, que una mujer disfrute sexualmente de sentirse dominada por un hombre, es igual de intolerante y retrógrado que la propia ideología machista. Esta intolerancia de que una mujer no puede disfrutar de su propia sexualidad cómo ella quiere, se ve manifestada en la sociedad, tanto por quienes defienden los valores tradicionales, como por quienes luchan por el reconocimiento social de las mujeres. Porque para mi, una feminista que me diga que tengo la cabeza comida por la cultura machista y que por eso me gusta que mi pareja me domine, me esta tratando igual, que el machista que no me da la posibilidad de elegir, como si mi sexualidad tuviera que ser la que ellos creen que debe ser y no vivirla cómo yo quiera, como si una mujer no tuviera la capacidad suficiente para elegir ella misma lo que quiere.

La propia libertad sexual de la mujer está en elegir ella misma lo que le gusta, ya sea que la humille y la someta un hombre o al revés, ser ella quien domine a un hombre, o una relación entre dos mujeres, elegir si una quiere ser dominada por la otra, elegir entre  tener sexo convencional o no convencional.

La verdadera diferencia entre que una relación D/s sea machista o no, esta en el consentimiento y deseo de la mujer en elegir este tipo de relación.

En el BDSM primero se da el consentimiento de la mujer para someterse, y existe una seguridad para las mujeres que en las relaciones convencionales no existe.

Eres mía, solamente mía

No hace tanto tiempo que mi Amo empezó a llamarme Mía. Empezó como un juego de palabras. Le encanta que le diga que soy suya, solamente suya y no sólo que se lo diga, sino demostrarle que soy su propiedad.

Tengo que reconocer que lo que más me gusta en el mundo es sentir que le pertenezco. Mucho más que cualquier práctica, que cualquier juego. Todo lo que implica ser suya y ser de su propiedad, es lo más adictivo que para mi existe.

Me encanta que me susurre al oído llamándome “Mía”. Es una mezcla de emociones lo que me produce, que es muy difícil de explicar.

Ahora me hace gracia pensar en lo feminista que era antes de estar con él, cuando estaba en la universidad y teníamos un grupo que nos dedicábamos a hacer panfletos, con escritos sobre que una mujer nunca es propiedad de un hombre y pintadas por la ciudad, con lemas cómo “ni sumisa, ni devota …”

De echo, empecé a fijarme en él en la Universidad, un día en la biblioteca, cuando estaba haciendo un discuso para el día de la mujer trabajadora y luego a los dias, en un pub me hablaba de lo que había hablado en el discurso.

Y sin embargo, el día que le dije “soy Tuya”, sabiendo realmente todo lo que significa esa declaración, el primer día que me levanté de la cama a las 5y30 de la mañana para hacerle el desayuno, la primera vez que me arrodille ante él, me sentí más feliz y plena que en toda mi vida.

Mía.

De la resignación a la aceptación

“Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar”. Dalai Lama.

Tengo que pasar de la resignación a aceptar lo que está pasando, tengo que dejar de luchar contra mi Amo y mostrarme conforme con su decisión.

Es curioso como fui yo quien le propuse al principio de nuestra relación que quería sentirme dominada por él, ninguno de los dos teníamos ni idea de las relaciones D/s y poco a poco ambos fuimos necesitando cada vez más, yo quería entregarme totalmente a él.

Todo era perfecto en nuestra relación, la intensidad de la misma, nuestra manera de querernos, sentirme solo suya y dejarle hacer con mi cuerpo lo que le daba la gana. He sentido más de lo que he sentido jamás y lo compatímos todo.

Cuando se marchó empece una lucha contra la situación que estamos viviendo, casi todos los días él tenía que recordarme cual era mi sitio y que yo había aceptado la decisión. Hasta que hubo un día en el que tuve una conversación con una amiga y me contó algo de su vida que yo no sabía, su pareja había estado en la cárcel, lo que ellos vivieron fue muy duro. Me di cuenta de que mi situación no era tan mala como yo pensaba y empecé a aceptar mi nueva situación.

Cuando volvió a marcharse en verano, otra vez comencé esa lucha contra todo esto, pero esta vez ha sido una lucha mas violenta, tanto interna como entre ambos. Una lucha interna que esta haciendo salir una parte de mi inconformista, insumisa, rebelde, caprichosa, que hace que me lo replantee todo de forma constante, que está perjudicando mucho nuestra relación.

Este último mes esta siendo realmente complicado, no se como ser su sumisa en la distancia,  no se como aceptar esto que me consume. Tuvimos una conversación en la que me puso de ejemplo la película The secretary,  cuando le ordena que no se mueva de la mesa  y lo vi muy claro, pero me cuesta muchísimo obedecerle en esto.

No quiero seguir defraudándolo, no quiero perder lo que tenemos, estoy cansada de gastar energía en algo que desde el principio es una batalla perdida.

Yo decidí libremente que él tenía el poder en nuestra relación y que él iba a tomar todas las decisiones, ahora queda lo más duro, acatarlas todas.

Mía.

Resignación

Hace una semana que abrí este blog, llevaba tiempo con la idea en la cabeza y me he dado cuenta que lo que más necesitaba era escribir esta entrada.

Cuando comencé la relación con mi Amo, que entonces era mi novio y empezamos a hacer ciertas prácticas y yo empecé a someterme a él, me propuso que nuestra relación fuese así siempre, las 24 horas del día todos los días del año, quería que fuera su esclava para siempre,  sabia que si aceptaba lo que me proponía iba a ser difícil. Pero lo que nunca me hubiese imaginado, es que íbamos a vivir esta relación en la distancia y que lo más difícil en mi entrega por completo a él, iba a ser someterme a mi Amo, en lo más difícil que me ha ordenado: esperarlo a que regrese y resignarme a que en estos años no va a volver, no voy a dormir todas las noches a su lado en mi sitio,  no va a venir a casa y lo voy a recibir de rodillas, no voy a sentir el calor de su mano al azotarme, sus besos, su olor …

Ya hace más de 7 meses que se fue y aunque ha venido de vacaciones casi un mes en verano, no consigo resignarme el cien por cien, en mi interior, mi parte más rebelde, inconformista y caprichosa quiere que vuelva, que sigamos nuestra vida juntos como antes de que se fuera.

Una parte de mi sabe lo importante que esta siendo esta oportunidad para él,  me siento muy orgullosa de lo que está consiguiendo en su trabajo, de lo fuerte que es al estar allí solo y no haber tirado la toalla, de lo que está luchando por nosotros y porque tengamos un buen futuro juntos.

Pero no puedo dejar de luchar constantemente contra la otra parte de mi, que quiere que vuelva, que no entiende porque no necesita estar aquí conmigo tanto como yo lo necesito a él,  esa parte insumisa, rebelde, que hace que decepcione a mi Amo y a mi muchas veces. Pero es que para mi, lo más difícil no está siendo como yo pensaba al principio, el dolor físico, superar ciertos límites, vivir juntos como esclava y Amo, los castigos  etc. Lo más difícil esta siendo entregarme a él por completo, de una forma que yo pensaba imposible, en la distancia, en el tiempo, resignándome a que él haya tomado la decisión más difícil de nuestras vidas por los dos.

Mía.

Primeros momentos

Ella lo miró y comenzó a ponerse de rodillas, nunca antes había hecho algo así con nadie, de hecho seguía teniendo la frente y el orgullo bien alto mientras se inclinaba. Cuando tocó el suelo,  sintió que su orgullo había ido cayendo al mismo tiempo que sus rodillas, ya no tenía la frente tan alta y sus ojos ya no buscaban los suyos.

Él la miraba cómo si de un experimento se tratase, observando las reacciones de ella, analizando su cuerpo, la expresión de su cara,  sintiendo cómo la sometía a cada segundo, sintiendo algo totalmente nuevo que atraparía a ambos para siempre.

Mía

The Duke of Burgundy

Acabo de ver la película The Duke of Burgundy de Peter Strickland. La película es extraña pero a mi me ha atrapado desde el primer momento.

Dos mujeres que se presentan en dos roles bien diferenciados, señora y criada, dentro de una relación de dominación y sumisión. Todos los días presentan la misma rutina pero poco a poco la película nos va enseñando que los roles no están tan marcados como parece al principio y deja muchos interrogantes sobre quien domina de verdad en una relación así, si el dominante o el sumiso y sobre quien complace a quien en esta relación.

Finalmente la película nos plantea si es posible una relación así en la que una parte de la pareja tiene que ser sumisa a los deseos de la otra parte o tiene que anticiparse a estos deseos para poder dominar. Si bien la película muestra la lucha de poder que hay siempre en una pareja aunque los roles de poder estén pactados desde el principio.

Tengo que decir también que aparte de la temática bdsm de la película,  es una historia de amor peliculiar en la que se ambas actrices muestran una tremenda complicidad.

Todo esto mezclado con el estudio de las mariposas con varias imagenes subrealistas y la cuidada puesta en escena hacen que la película te atrape desde el principio.

Distantemente juntos

Empiezo a escribir mientras le oigo dormir al otro lado del teléfono, a miles de kilómetros de distancia. Escucho su respiración relajada y me siento afortunada por este momento que compartimos juntos.

En estos meses que llevamos distanciados, he aprendido a valorar más los pequeños momentos que pasamos juntos, a través del ordenador o del teléfono, contándonos como nos ha ido el día, haciendo planes de futuro, diciéndonos todo lo que somos el uno para el otro, riéndonos de la vida, mirándonos a los ojos sin decir nada.

Cuando no se tiene al lado a la persona que amas físicamente, se aprende a querer de otra manera, a compartir la vida de otra forma, para mi mucho más intensa.

Desde que se fue a vivir a otro país hemos pasado por varias etapas, hemos superado las dificultades que se han ido presentando y puedo decir orgullosa que a día de hoy sigo con la correa puesta y en el otro extremo está El a 7000 kilómetros de distancia.

Mía.